lunes, 8 de febrero de 2010

Janis Joplin (1943-1970): Buried Alive in the Blues



Así es como la imperecedera cantante de rock se sintió muchas veces a lo largo de su vida: enterrada viva en un blues, en la tristeza. En aquella tristeza huidiza que escondían unos diáfanos ojos azules bajo la fachada de chica dura y vulgar con la que siempre pechó. Cuando decidió que quería cantar, casi nadie en su pueblo natal, empezando por su madre, hubiese creído en ella. Pero el destino quiso que fuese de otra forma y aquella niñita tejana alcanzaría cotas de fama gracias a su potente y desgarrada voz que nadie habría imaginado. Obtuvo lo que siempre había querido, pero aquello que siempre había deseado, el reconocimiento y la fama, la metieron de lleno en una vida de desenfreno que, aunque ya comenzada en su adolescencia, quizá podría haberse reconducido y no la habría acabado llevando a la tumba a la temprana edad de 27 años.


Janis Lyn Joplin nació el 19 de enero de 1943 en el St.Mary’s Hospital de Port Arthur, un pueblo de Texas dedicado a la industria petrolífera. Su padre, Seth Ward Joplin, de 33 años, era ingeniero de la Texaco y su madre, Dorothy Bonita East, de 30, era maestra en una escuela del pueblo. El pueblo había crecido gracias a la industria mayoritaria de la zona, que era la petrolífera, en la que trabajaba el padre de Janis, pero la mentalidad de sus habitantes estaba fuertemente enraizada en la cultura de posguerra de los Estados Unidos. Siguieron a Janis otros dos hijos, Laura Lee, en 1949; y Michael Ross, en 1953. Janis, nacida en una familia de clase media con una economía bastante desahogada, tuvo una infancia regalada, en la que juguetes, chucherías y mascotas no le fueron regateados por unos padres complacientes, aunque con una mentalidad muy cerrada, a fin de cuentas. Seth era más abierto, inteligente y culto que Dorothy, aunque lo ocultaba bajo una fachada de hombre taciturno. Dorothy era una buena mujer pero posesiva y estricta. Ella misma tenía buena voz y cantaba en el coro de la iglesia, inculcando a Janis esta pasión. Pero cantar fuera de una iglesia “no era decente” para una mujer.


Los problemas de Janis comenzaron en su adolescencia, cuando a los catorce años su cuerpo comenzó a cambiar y de ser una niña preciosa pasó a ser una chica algo rellenita y llena de acné. Frente al rechazo que sentía a su alrededor entre sus compañeros de clase, Janis adoptó una postura de chica dura e insensible que poco casaba con la imagen que había dado hasta aquel momento. Con su nuevo aspecto beatnik – camisa blanca de hombre, vaqueros azules, zapatos negros y el pelo descuidado – y la fama de promiscua que se ganó – según su mejor amiga de aquella época, Karleen Bennett, infundada – el rechazo fue aún mayor y Janis acusó el golpe juntándose con otros descastados y refugiándose en su pintura y en sus vinilos de las cantantes de blues Bessie Smith y Ella Fitzgerald, sus heroínas, o de Leadbelly, el genio del blues nacido en Luisiana.


Tras graduarse en el instituto de Port Arthur, Janis marchó a la universidad técnica de Lamar, donde conoció a un grupo de beatniks con los que salía de juerga y se emborrachaba constantemente, pues ya desde los dieciséis años bebía con intensidad. Aunque ya en Port Arthur había cantado en algún café, fue en la universidad cuando comenzó a subirse a escenarios a cantar blues a cambio de unas cervezas o unos whiskies. Después se trasladaría a la universidad de Austin donde, tras una breve estancia en casa de una tía, se estableció en una comuna en la que su consumo de alcohol se acentuó hasta hacer de ella una alcohólica a los 19 años y donde tuvo sus primeras relaciones sexuales con mujeres. A veces se ha exagerado el maltrato que sufrió en la universidad por parte de algunos compañeros, pero sí que es cierto que la nombraron candidata al concurso de “Hombre más feo de la universidad”.


En 1963 se marchó a San Francisco, donde vivió en North Beach, epicentro de la escena beatnik, y en el Haight Ashbury, donde se gestaba la nueva oleada hippie que se avecinaba. Su consumo de alcohol y drogas aumentó en tal medida, que asustada por el estado mental en el que el speed la estaba dejando, decidió seguir el consejo de su madre y volvió a la universidad de Texas, viviendo en casa de sus padres. Comenzó a vestirse de forma sobria y se peinaba con un sencillo moño en la cabeza, carteándose con un chico con el que se había prometido y en el que confiaba para que la sacase de la infelicidad en la que vivía. Pero el tal prometido no era más que un cara dura que se aprovechaba de ella y de varias más, algunas de las cuales, con peor fortuna, habían quedado embarazadas. Harta de todo y decidida a que “si no podía ser, pues no sería”, Janis aceptó la propuesta de su amigo Chet Helms, a quien conocía de la universidad y que organizaba eventos musicales y luminotécnicos en el Haight Ashbury, de que marchase con él a San Francisco.


Así, a pesar de la fuerte desaprobación de su madre y de la tristeza de su padre, Janis se marchó a San Francisco otra vez, donde poco después de llegar pasó a formar parte de uno de los grupos psicodélicos de la zona, el Big Brother & the Holding Company, integrado por Sam Andrew (guitarra), James Gurley (guitarra), Peter Albin (bajo) y Dave Getz (batería). Janis pasó de sus melancólicos blues al rock psicodélico con suma rapidez y se sentía en familia con los miembros de su grupo (con el tiempo Sam Andrew sería uno de sus más íntimos amigos y mantendría relaciones sexuales con todos ellos excepto con Albin, con quien no se entendía). Sus actuaciones en el Avalon Ballroom y en el Fillmore eran espectaculares y todo el mundo comentaba la voz de aquella jovencita salida de un pueblo retrógrado de Texas. Su actuación en el famoso Festival Pop de Monterrey de 1967 fue mítica y la crítica se volcó en Janis. Y ese fue el problema. Todo el mundo hablaba de Janis Joplin y “su inapropiada banda”. Los críticos consideraban a Big Brother un grupo de chavales drogados y poco inmersos en el mundo de la música. Comenzó a haber tensiones en el grupo, según algunos fomentadas por Albert Grossman, su nuevo manager, que también lo era de Bob Dylan y Peter, Paul and Mary. Después de dos discos Big Brother & the Holding Company (1967) y Cheap Thrills (1968), el grupo se separó poco después de salir al mercado el segundo, a pesar de que fue un rotundo éxito. De esta época nos queda un maravilloso legado en las intensas Ball and Chain, Piece of My Heart y Summertime.


Tras la separación de Big Brother – Sam Andrew se fue con ella – Janis creó una nueva banda que sostuviese un papel secundario en sus actuaciones. La nueva banda, que fue conocida como la Kozmic Blues Band, nunca llegó a tener un nombre oficial. Con ellos iría al legendario festival de Woodstock en agosto de 1969, cuando ya su adicción a la heroína era grave. Su actuación, sin ser un absoluto desastre, la deprimió muchísimo. Cansada, colocada y casi afónica en algunas canciones, llegó a casa deprimida y exhausta. La banda no estaba bien cohesionada y Janis no se sentía en familia, como le había sucedido con Big Brother. En septiembre de 1969 salió su nuevo disco, I’ve Got Dem Ol’ Kozmic Blues Again Mama! que contenía canciones que la hicieron muy famosa a pesar de las disensiones de la banda y en las que su poderosa voz actúa magnéticamente como Try (Just a Little Bit Harder), One Good Man y su versión de Little Girl Blue, popularizada por Nina Simone.



Pronto formó una nueva banda que se llamó The Full Tilt Boogie Band y con la que congenió a la perfección. Decidida a cambiar de vida – incluso prometió a sus padres que después de sacar su próximo disco se retiraría un par de años de la música – Janis dejó de consumir heroína, aunque sus cigarrillos Marlboro y el whisky Southern Comfort seguían siendo sus eternos compañeros. Había conocido a un chuleta de buena familia que la utilizaba, Seth Morgan, y con el que desacertadamente se prometió en matrimonio resuelta a tener “un buen hombre, una casita con jardín y cerca blanca y un montón de críos”, según sus propias palabras. A finales de junio de 1970 hizo una gira con otros grupos, como los Grateful Dead o The Band, por Canadá en un viaje que se llamó Festival Express. Allí dejó atónitos a los espectadores con sus potentísimas canciones Tell Mama! y Cry Baby en las que volvió a expresar la misma fuerza de siempre. Pero las contorsiones a las que el público se había acostumbrado prácticamente no aparecieron. Janis apareció con unos kilos de más y con una actitud algo cansada. Ese último año había “creado” un personaje extravagante, Pearl, nombre con el que algunos la conocían y que era una borracha propensa a lanzar tacos a diestro y siniestro y que siempre iba con coloridas plumas de colores en la cabeza y unas enormes gafas de lente morada.


Tras la gira Janis y la Full Tilt comenzaron la grabación de su disco. Casi al mismo tiempo, y por mediación de su amante Peggy Caserta, que siempre se ha sentido culpable por ello, Janis volvió a consumir heroína. En los primeros días de octubre se habían completado las canciones Me and Bobby McGee y Mercedes Benz, y la banda había tenido tiempo para grabar una felicitación de cumpleaños para John Lennon el 3 de octubre y al día siguiente estaba programado que grabasen Buried Alive in the Blues, la última canción del disco que quedaba por grabar. Esa tarde la banda salió a beber unas copas para celebrar lo bien que iban con la grabación. Esa noche Janis había quedado con Seth Morgan y Peggy Caserta para hacer un trío, pero los dos decidieron no acudir a la cita. Janis, harta de esperar y ebria, se metió un chute de una heroína muy pura que había conseguido y se bajó a la recepción del hotel Landmark en el que se alojaba casi siempre que iba a Los Ángeles y compró tabaco antes de charlar un rato con el recepcionista. Después volvió a subir a su habitación y tras colocar el tabaco en la mesilla de noche cayó al suelo muerta con el dinero del cambio aún en la mano. Era la noche del 4 de octubre de 1970 y no la encontraron hasta algunas horas después, cuando sus compañeros se sorprendieron por no haberla visto aún. Janis fue incinerada y sus cenizas arrojadas al Pacífico en la bahía de San Francisco, tal como estipulaba en su testamento. Dejaba su extensa herencia a sus padres, hermanos y algún amigo y dejaba además 2500 dólares para que sus amigos celebrasen una fiesta en su honor, lo que hicieron colgando un cartel en la puerta que rezaba “Drinks are on Pearl” (Invita Pearl). Fueron muchos los que la lloraron (sobre todo después de que Jimi Hendrix hubiese muerto apenas un par de semanas antes que ella, muerte que afectó muchísimo a Janis) y muchos somos los que aún la lloramos. En 1971 salió su disco póstumo Pearl, que alcanzó el número uno en Estados Unidos durante varias semanas con la canción Me and Bobby McGee, escrita por Kris Kristofferson, que había sido amante y amigo de Janis.


Cantante de rock en una época en la que esa profesión estaba casi exclusivamente reservada a los hombres, alcohólica, drogadicta, bisexual, promiscua y de trato vulgar, la leyenda no ha querido que otras facetas de su vida, como su amabilidad, amplia cultura, escritura refinada y preocupación por los demás hayan salido a la palestra. Conoció a todos los grandes de su época e incluso se fue a la cama con varios de ellos – Jimi Hendrix, Joe Namath, Kris Kristofferson, Country Joe McDonald, Howard Hesseman, Bob Seidemann, Leonard Cohen y todos los miembros de la banda Blue Cheer. También se le atribuyen amoríos con Jim Morrison, con quien tuvo una discusión en la que acabó lanzándole una botella a la cabeza; Dick Cavett, el presentador del famoso programa de tertulias de los años 60-70; Eric Clapton y la cantante Janis Ian, a quien sin duda protegió como si de una hermana mayor se tratase, llevándola de compras y prohibiéndole asistir a fiestas en las que hubiese drogas duras.


Janis Lyn Joplin fue muchas cosas pero, por encima de todo, fue una gran cantante, con una voz de una potencia fuera de lo común. El escenario era su hábitat natural, el único sitio en el que nunca se sintió una extraña, sino todo lo contrario. Su fachada tímida muchas veces desaparecía con la sola mención de una próxima actuación. Sus gritos, muecas y aspavientos enardecían al público y abrió las puertas a muchas cantantes posteriores, como Crissie Hynde, Patti Smith o Courtney Love. Ninguna frase resumiría su vida de soledad interior como una que ella misma pronunció: “Cuando estoy en el escenario hago el amor con 25,000 personas; después me voy a casa sola”.

1 comentario:

  1. Definitivamente tu biografía sobre Janis no se queda corta para describir a la que fue, probablemente, la mejor cantante en la historia de la música. Te felicito!

    ResponderEliminar